Sin su investidura como presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) no tiene límites para opinar de política, comentando que la necesidad de que el bloque opositor vuelva a tener una mira en común está directamente ligada con los desafíos que presenta un país como Chile abierto al mundo: mejorar la calidad de sus empresas, del Estado y también de la política. “Para tener buena calidad de la política es importante que tengamos una Alianza fortalecida que genere la posibilidad de la alternancia, los monopolios no son solamente malos en la economía, sino que también son malos en la política”A su juicio, para terminar con el monopolio político que tiene la Concertación “se requiere generar una agenda Alianza, de manera de poder generar un grupo, un sector político que sea convocante, multifacético, que tenga un desarrollo institucional y creo que ése es un trabajo que se hace necesario para el efecto de mantener una alternancia en el país que se hace cada vez más urgente”.
Claro también planteó que “es importante un recambio generacional fuerte en la política para que tengamos alianzas o concertaciones, como quieran llamarlo, pero que en definitiva tengan una visión más acorde con los requerimientos que tiene el país hacia adelante”. Lo anterior, implicaría “tener jóvenes políticos que se estén alejados de las cuestiones corporativas, de las desconfianzas del pasado, de sectores que generan resquemores y de las peleas intestinas”. El recambio generacional serviría, añadió, para evitar “en períodos que hay más entropía electoral grupos políticos que miran el futuro por el espejo retrovisor”.
Recalcando que no es un candidato “tapado”, explicó que una de las razones –aparte de las familiares- por las cuales no continúa inmediatamente con una carrera en la política partidista es porque está convencido de que su legado como dirigente gremial fue despolitizar a los gremios empresariales. “El empresariado como tal, como grupo, como gremio debe participar en todo lo que sea la instalación de políticas públicas para sacar el país adelante, pero en la medida que se mantenga marginado de tomar decisiones políticas partidistas eso ayuda al empresariado a tener mucha más credibilidad”, afirmó.
Por tanto, sostuvo no es prudente utilizar esa plataforma de dirigente gremial para pasar a la palestra política partidista.
En cuanto al impuesto específico sobre los combustibles, Juan Claro sostuvo que una de sus recetas para rebajar el precio de los combustibles sería que este tributo debería tener un mecanismo de aplicación como la regla de superávit estructural que tiene el Estado para manejar los fondos públicos, que sea variable en el tiempo. O sea, cuando los precios están altos el impuesto específico debiera bajar y cuando están bajos, subir para poder mantener el precio más firme”, explicó. Ahora, se preguntó: “¿Por qué no se mete mano ahí? Habría que preguntarle a Hacienda, pero es una fuerte fuente de financiamiento en el sector público y, generalmente, cuando se toca el tema impuesto se abre una caja de pandora que se sabe dónde parte, pero no dónde termina”.













