Escrito por Matías GodoySi pudiésemos establecer una línea de tiempo para situar a la crisis económica que vive el mundo podríamos identificar distintas etapas. Cada una con sus respectivas características. No obstante, para no perder el hilo de la que probablemente sea una crisis histórica, es necesario centrarse en aquellas etapas claves, que determinan la columna vertebral del fenómeno económico. Es así como vemos que el año 2008, en que se evidencia un descontrol a nivel financiero y el arribo a las bolsas mundiales es inminente (en un mundo extremadamente globalizado) vemos que los Bancos Centrales no se hacen esperar, y ante esto, las tasas de política monetaria suben a niveles históricos (Chile no fue la excepción). La idea era frenar el consumo, disminuir el riesgo, y estabilizar con ello, el nivel de precios con tendencia inflacionaria producto de claro, el temor y el descontrol generado en las economías mundiales. Así, fuimos viendo como la demanda mundial por distintos bienes y servicios fue contrayéndose, las exportaciones netas disminuyendo, y con ello, el libre comercio sufrió un tremendo desaceleramiento. Eran los indicios claros de que ya estábamos en una crisis, de que se estaba frenando la locomotora, y que claramente lo peor no era el inicio, sino, el desarrollo. Entramos al 2009, con una tendencia deflacionaria de los precios y una leve reactivación de los mercados. El Banco Central entendiendo su labor, recorta la tasa de interés, en busca de reactivar la locomotora, y con ello da rienda suelta al consumo una vez más. Pero ya nada es igual, ni aunque las familias quieran gastar, podrán hacerlo. ¿Por qué? Simple, no hay trabajo.
El último recorte de la tasa de interés marcó la transición de una nueva etapa dentro de la crisis mundial. Es ahora, donde comienza verdaderamente, "el tiempo de las vacas flacas". Estamos en la arena del coliseo romano, "ad-portas" de enfrentar, cara a cara, al enemigo. Estamos en recesión técnica, y se vienen las cifras que no queremos ver. La tasa de desocupación, o desempleo, esta cercana a los dos dígitos. De aquí a mediados de agosto, esa cifra se tornara a un 12%. El problema del desempleo no es tanto lo que incide en los resultados macros al final del periodo anual, el problema del desempleo no es tanto el hecho de que se frene el consumo y con ello el bienestar, el problema del desempleo es que es un problema focalizado en grupos etáreos y socio-económicos, lo que trae consigo, otros problemas sociales detrás.
El desempleo en Chile tiene dos victimas por excelencia: el joven y el obrero. En tiempos de recesión económica, la empresa opta por despedir mano de obra de fácil sustitución, o aquella mano de obra libre de ataduras legales. Es así como las personas que suelen trabajar por el sueldo mínimo y algo más, suenan como posibles candidatos.
El desempleo juvenil en Chile siempre está más arriba que la tendencia del general de la población. En términos generales, el desempleo juvenil fluctúa entre un 30% a un 35% de los jóvenes aptos para trabajar y con plena disposición. El análisis se hace mucho más crudo cuando identificamos que en los jóvenes más pobres la tasa de desempleo aumenta radicalmente a un 60%. Las debilidades educacionales, la falta de oportunidades, y por supuesto, las condiciones familiares hacen que este tipo de mano de obra sea poco demandada. Las empresas prefieren jóvenes más capacitados, a un precio similar. Un panorama que se agudiza en años de turbulencias, un panorama que se plasmará dentro de la cronología anual, "ad-portas" de unas elecciones presidenciales, a un bicentenario, períodos donde los jóvenes exigen cada vez más, un papel protagónico dentro de la sociedad.
El 2009 sin duda es un reto. Es un año que se presenta, no como la oportunidad de sobresalir, ni tampoco como la oportunidad de cargos a nivel socio-político, es, sin duda, el año donde se presenta la obligación, el deber y la necesidad, de que las ávidas mentes del mañana y los jóvenes lideres de hoy, se muestren, se presenten, y tomen individualmente, un sitial para protegerse, de tiempos violentos.
El último recorte de la tasa de interés marcó la transición de una nueva etapa dentro de la crisis mundial. Es ahora, donde comienza verdaderamente, "el tiempo de las vacas flacas". Estamos en la arena del coliseo romano, "ad-portas" de enfrentar, cara a cara, al enemigo. Estamos en recesión técnica, y se vienen las cifras que no queremos ver. La tasa de desocupación, o desempleo, esta cercana a los dos dígitos. De aquí a mediados de agosto, esa cifra se tornara a un 12%. El problema del desempleo no es tanto lo que incide en los resultados macros al final del periodo anual, el problema del desempleo no es tanto el hecho de que se frene el consumo y con ello el bienestar, el problema del desempleo es que es un problema focalizado en grupos etáreos y socio-económicos, lo que trae consigo, otros problemas sociales detrás.
El desempleo en Chile tiene dos victimas por excelencia: el joven y el obrero. En tiempos de recesión económica, la empresa opta por despedir mano de obra de fácil sustitución, o aquella mano de obra libre de ataduras legales. Es así como las personas que suelen trabajar por el sueldo mínimo y algo más, suenan como posibles candidatos.
El desempleo juvenil en Chile siempre está más arriba que la tendencia del general de la población. En términos generales, el desempleo juvenil fluctúa entre un 30% a un 35% de los jóvenes aptos para trabajar y con plena disposición. El análisis se hace mucho más crudo cuando identificamos que en los jóvenes más pobres la tasa de desempleo aumenta radicalmente a un 60%. Las debilidades educacionales, la falta de oportunidades, y por supuesto, las condiciones familiares hacen que este tipo de mano de obra sea poco demandada. Las empresas prefieren jóvenes más capacitados, a un precio similar. Un panorama que se agudiza en años de turbulencias, un panorama que se plasmará dentro de la cronología anual, "ad-portas" de unas elecciones presidenciales, a un bicentenario, períodos donde los jóvenes exigen cada vez más, un papel protagónico dentro de la sociedad.
El 2009 sin duda es un reto. Es un año que se presenta, no como la oportunidad de sobresalir, ni tampoco como la oportunidad de cargos a nivel socio-político, es, sin duda, el año donde se presenta la obligación, el deber y la necesidad, de que las ávidas mentes del mañana y los jóvenes lideres de hoy, se muestren, se presenten, y tomen individualmente, un sitial para protegerse, de tiempos violentos.
Matías Godoy Mercado
Columnista Jóvenes Líderes
Jóvenes Líderes 












