Home Jóvenes Líderes La Voz Honduras: una Prueba de Fuego para Insulza

Honduras: una Prueba de Fuego para Insulza

Correo Imprimir PDF
Thumbnail imageEscrito por Pablo A. González
Además de recibir elogios y estrechar su relación con Obama, uno de los objetivos del viaje a Washington de la Presidenta Bachelet esta semana fue asegurar la reelección de José Miguel Insulza a la cabeza de la OEA. Con el golpe de estado esta mañana en Honduras, la energía y capacidad negociadora del Insulza están a prueba en vísperas de una eventual reelección. Con ello está en juego el prestigio de la diplomacia chilena.

El martes y miércoles de esta semana, Chile desplegó sus redes de poder en la capital norteamericana, dando una señal potente de que pretende incrementar su rol mediador en las relaciones inter-americanas. Fue una orquestación cuidadosa y potente para entregar un mensaje claro: Chile pretende ocupar un rol de mayor peso en la región, incrementando su poder más allá de lo que la geopolítica asigna.

Entre las prioridades estaba asegurar la reelección de Insulza en la OEA. Ocupando a la vez los roles de Presidenta de una nación respetada por sus instituciones y sus logros económicos, y de Presidenta pro tempore de Unasur, Bachelet utilizó su capital político para asegurar la reelección de Insulza.

Es demasiado pronto para calcular las posibilidades de éxito de Insulza. Pero en principio, hay dos elementos que juegan a su favor: primero, la unanimidad de los países repudian el golpe; segundo, el mecanismo diseñado para responder a un quiebre democrático ha operado impecable y oportunamente. Recordemos que en 2002 hubo un intento de golpe a Chávez en Venezuela que dividió a los miembros de la OEA, y se transformo en un capítulo bochornoso—si ni humillante—para la administración de George W. Bush y de Ricardo Lagos (la entonces canciller Alvear dio un velado apoyo al fugaz golpe).

En las pocas horas que han transcurrido desde que la noticia de golpe de estado en Honduras, Barack Obama ya pronunció su condena, marcando distancia con la forma en que Bush manejó el golpe contra Chávez en Venezuela. La unidad latinoamericana le da a Insulza una oportunidad única de brillar y ser el héroe en esta tragedia en curso.

Si bien encarna la esperanza y concentra la mirada de todo un continente, las posibilidades de éxito de Insulza no están garantizadas. El golpe militar cuenta con el beneplácito de la Corte Suprema de Honduras, y al parecer el depuesto presidente Zelaya no cuenta con un piso político para retomar su cargo.

La primera reacción de muchos fue exigir el retorno de Zelaya. Sin embargo, es un objetivo difícil de alcanzar y sería un error expresar esta demanda. Obama e Insulza han hablado hasta ahora de “restaurar la democracia”, algo muy diferente de reinstaurar a un presidente.
El éxito de Insulza será medido de acuerdo a las expectativas que se generen. Probablemente logrará que se respeten las elecciones presidenciales programadas para noviembre de este año y que un presidente interino termine el mandato de Zelaya. Con esto impedirá que una junta militar controle indefinidamente el gobierno de Honduras, pero no podrá decir que pudo prevenir el quiebre democrático en Honduras, tal como lo mandata la Resolución 1080 de la OEA firmada en Santiago en 1991.

Si este es el desenlace, entonces es un triunfo a medias. Sin embargo, Insulza todavía puede brillar si consigue alinear a todos los países de la OEA. Es difícil que lo logre, dado que Venezuela, Bolivia y Ecuador van a vociferar demandas maximalistas y no se considerarán satisfechos hasta la reinstauración de Zelaya en el poder.
Insulza navega en aguas tormentosas. A pesar de que no puede cumplir todas las expectativas, tiene una oportunidad única de consolidar su liderazgo regional. Indirectamente, esto incrementará el peso de Chile en los asuntos hemisféricos. 

Pablo A. González
Columnista Jóvenes Líderes
Washington


 
Por favor regístrese o haga login para añadir sus comentarios a este artículo.

Jóvenes Líderes TV

Auspiciadores

Media Partner