Expuso sus claves de éxito como uno de los ejecutivos más importantes del país
Laurence Goldborne: "La cobardía no me permitió ser empresario"
No la tenía fácil Laurence Goldborne en la reunión de Jóvenes Líderes que se realizó esta semana. Al frente, un salón, en la Universidad Andrés Bello, atiborrado de universitarios, y a su lado, Coco Legrand, su compañero en esta tertulia, que sin que abriera la boca ya se había ganado una ovación.
Mauricio Ruiz M.
Pero uno de los ejecutivos más destacados de nuestro país, dicho por sus pares, zafó bien la prueba. Se puso a tono con los escuchas y, con menos verborrea humoristica que Legrand, hizo entender las claves de su éxito y de por qué es calificado como un líder en el ámbito de los negocios.
Él es el brazo derecho de Horst Paulmann, dueño de Concosud. Es el hombre que llevo a esta compañía de 70 mil empleados a vender desde 1.000 millones de dólares el año 2001 a US$ 7.000 millones anuales este año.
Contó que viene de una familia de clase media, oriunda de Maipú, que fue un buen alumno en el Instituto Nacional, con todas las notas arriba de 6, excepto inglés, y que porfin como profesional logró dominar ese idioma. Después, una lumbrera en la Universidad Católica, el más brillante de su generación en ingeniería civil. Como profesional, pasó por empresas mineras, combustibles y eléctricas hasta que llegó a lo que él llama a "esto del retail".
"Es una palabra algo siútica para calificar al comercio, la vieja y peluda acción de comprar y vender bien", reflexionó.
Contó que cuando llegó a Cencosud se encontró con ejecutivos de hasta 25 años de experiencia quienes se preguntaban: ¿Qué viene hacer ese cabro chico acá si no sabe nada de retail?
"Primero, no era tan cabro chico, tenía 39 años, y algo sabía de retail. Cuando tenía 12 años, con un amigo, pusimos en el garaje de la casa un negocio donde vendiamos candies, dulces y cigarros sueltos", recordó entre risas.
Pero se tuvo que adaptar, y esa según él fue una de las virtudes que le permitieron ser exitoso profesionalmente: "Creo que es fundamental aprender a aprender, saber adaptarse, y escuchar. Es una gran cosa.Por algo Dios nos dio dos oídos y sólo una boca".
Las otras recetas: los valores que vienen desde la familia y que, a su juicio, tienen que ser reforzados por las instituciones de educación. Y el esfuerzo, la perseverancia: "Me gusta mucho la frase que en el éxito el 90% es esfuerzo y el 10% de talento. Hay que seguir perseverando siempre, no hay que darse nunca por vencido", aconsejó.
"¿Por qué no dio un paso más allá? ¿Por qué se conformó con ser dependiente y no logró ser empresario?", le preguntó uno de los cientos de estudiantes.
"¡Porque es más seguro!", se adelantó a la respuesta Coco Legrand, que sacó risas y aplausos de la audiencia.
Goldborne, algo más serio, reforzó la respuesta del humorista, pero tuvo otra calificación para no optar por la independencia: "Cobardía. La cobardía no me permitió ser empresario".
"Pero quiero justificar mi cobardía. Me casé cuando estaba en la universidad y, por lo tanto, es más fácil ser valiente cuando uno no tiene muchas responsabilidades. Salí de la universidad con un hijo y tuve dos cuando empecé a trabajar. No es tan fácil ser valiente en estos casos".
"Por otro lado, el bichito de la seguridad empieza a ganar. Te empieza a ir bien económicamente y el costo alternativo, que en este caso es ser empresario, empieza a ser muy alto", finalizó.
La visión del otro orador
Un Coco emprendedor
Alejandro González, Coco Legrand, dice que cada persona es un emprendedor y que no sólo tiene que armar una empresa para que lo califiquen de empresario. Así apoya la opción de Laurence Goldborne de seguir en un cargo dependiente.
"Una persona puede crear su propia empresa a través de estudios y a través de su experiencia", sentenció.
Y luego sacó a relucir el genio de Albert Einstein: "Ese gran hombre dijo que el único conocimiento real que tiene el ser humano es la experiencia y todo lo demás es información. No sé por qué, pero yo le creo a ese huevón", dijo Coco y otra vez sacó risotadas de la juvenil audiencia.
"Yo, por ejemplo, me considero un emprendedor y no un empresario. El emprendedor se guía por la pasión, es controlado por la pasión, en cambio el empresario primero saca las cuentas y después hace las cosas. Esa es la gran diferencia".
Prensa 












